Pellets: qué son y cómo se gestiona la granza para no afectar al medioambiente 

Pellets o granza: materia prima de la industria de plásticos

La palabra ‘pellets’ es noticia recientemente por el desgraciado vertido frente a las costas gallegas. La granza – así se denominan esas ‘bolitas’ de plástico en la industria transformadora – bien gestionada, sin embargo, es una materia prima de gran valor. 

Qué son los pellets (o granza) 

Pellets, ¿de plástico o de madera? 

La materia prima de la industria del plástico es la granza.  

Aunque también pueden llamarse pellets, en España ese término se asocia más a las virutas de madera procedentes de desechos de la industria maderera utilizadas como combustible para estufas de pellets o calderas de pellets. Cuando se habla de comprar un saco de pellets, se entiende que es para encender una chimenea de pellets y calentar un salón.  

En Latinoamérica y en inglés sí se usa el término pellets para el plástico. En nuestro país, por el contrario, la industria del plástico prefiere la palabra granza.  

La granza como materia prima de la industria del plástico 

La granza son pequeñas bolitas, esferas o perlas de plástico. Puede estar formada por un solo polímero (polipropileno, poliestireno, PET…) o por varios. A su vez, ese material puede ser virgen o reciclado. La granza es la materia prima de los fabricantes y transformadores del plástico.  

Esas esferas pueden contener aditivos. Estas sustancias se añaden a la materia prima para modificar su color, hacerla más resistente, más flexible, reducir su conductividad… Así, podemos encontrar pigmentos, retardadores de llama, filtros ultravioletas… 

La Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA) se encarga de regular qué aditivos se pueden añadir y para qué usos para garantizar la seguridad de los humanos y el medioambiente.  

Proceso de fabricación de pellets (o granza)  

La materia prima en forma de granza llega en sacos a las plantas transformadoras. Allí se descarga en silos, y posteriormente, se funde y se moldea para dar forma a todos los objetos de plástico que conocemos: packaging, componentes para coches, juguetes, dispositivos médicos…  

Diferencias entre pellets, granza, microplásticos y nanoplásticos 

  • Pellets o granza. Microgránulos de plástico que sirven de materia prima a la industria del plástico.  
  • Microplásticos. Partículas sintéticas de tamaño inferior a 5 mm. Aunque la granza puede incluirse en este epígrafe, el término microplásticos suele hacer referencia a los residuos generados por la degradación de los macroplásticos.  
  • Nanoplásticos. Microplásticos entre 1 y 100 nanómetros (0,001-0,1 µm). Como en el caso anterior, pueden fabricarse ad hoc (nanoplásticos primarios), o proceder de la degradación de fragmentos de mayor tamaño.  
  • Escamas de plástico. Residuos de pequeño tamaño procedentes del proceso productivo, por ejemplo, al cortar piezas de mayor tamaño.  
  • Polvo de plástico. Fragmentos de plástico volatilizados. Según el tamaño de las partículas serán micro o nano plásticos.  
  • Lágrimas de sirena. Término informal con el que se denominan a las bolitas más o menos regulares que llegan a la playa procedentes de la degradación de residuos plásticos vertidos en los océanos, como botellas, tapones… 

¿Por qué son peligrosos si se vierten al medioambiente? 

No son biodegradables 

Los monómeros y polímeros plásticos pueden tardar siglos en biodegradarse, en especial, en el medio marino. Solo un reducido grupo de bioplásticos son biodegradables. Otros son compostables, pero la mayoría solo pueden procesarse de forma circular mediante el reciclaje mecánico o químico.  

Dificultad de retirarlos 

Por su pequeño tamaño, se dispersan con facilidad a través de los acuíferos y no siempre es posible retenerlos con los sistemas de contención convencionales en los desagües. Al llegar a las playas se mezclan con la arena, dificultando su recogida.  Si son muy pequeños también los puede desplazar el viento, penetran en el subsuelo… 

Alteración de ecosistemas 

Liberados sin control en el entorno, suponen una amenaza para las especies marinas, las aves y otros pequeños animales terrestres que acaban ingiriendo estos fragmentos de plásticos. Las microfibras en forma de polvo o nanoplásticos, pueden depositarse a su vez sobre los alimentos o acabar en el agua potable, afectando así a toda la cadena trófica, incluido al ser humano.  

Toxicidad, aditivos y regulaciones de la ECHA 

No toda la granza es tóxica, aunque si se vierte al entorno se convierte a la larga en un elemento de contaminación. Esto no quita para que algunos aditivos pueden resultar tóxicos si se liberan al entorno natural sin control. 

La regulación y vigilancia de la posible toxicidad corresponde a la ECHA. Este organismo actualiza periódicamente su base de datos sobre los potenciales riesgos de cada sustancia.  

Riesgos por contaminación no intencionada de pellets 

La contaminación no intencionada de pellets alude a la granza y su impacto ambiental cuando esas microesferas llegan de forma accidental al medioambiente en alguna de las fases de la cadena de suministro.  

No debe confundirse con los microplásticos añadidos intencionadamente, como los que aún se usan en cosméticos, detergentes para la ropa, la famosa purpurina de los trabajos escolares o el granulado de caucho de los campos de fútbol con césped artificial, entre otros. Su presencia añade cualidades extras a los productos, pero no es imprescindible, ya que hay alternativas menos lesivas para el entorno.  

Fugas no intencionadas de pellets en la cadena de suministro 

La mayor parte de fugas no intencionadas de granza se localizan en cualquier etapa del proceso productivo.  

Una manipulación deficiente a lo largo de toda la cadena de suministro hace que cada año se liberen al medio ambiente entre 52.000 y 184.000 toneladas de pellets. 

Propuesta de la Comisión para prevenir pérdidas accidentales de pellets 

En octubre de 2023 la Comisión Europea presentó una propuesta para prevenir la contaminación por microplásticos provocada por la liberación involuntaria de gránulos de plástico. Con un ambicioso objetivo: reducir en un 74% los pellets de plástico en entornos no industriales.  

La propuesta exige a los operadores actuar según el siguiente orden de prioridad:  

  1. Prevención para evitar posibles derrames de pellets 
  1. Contención del pellet derramado para garantizar que no contamine el medio ambiente 
  1. Limpieza en caso de derrame o pérdida 

Diferencias con el Reglamento REACH  

El anexo a la regulación REACH, recientemente aprobado, restringe las micropartículas de polímeros sintéticos añadidas. Se estima que cada año se liberan al medioambiente 42.000 millones toneladas de microplásticos añadidos intencionalmente a diversos productos en la Unión Europea. Las nuevas medidas evitarán medio millón de esas toneladas en los próximos 20 años.  

La restricción adoptada utiliza una definición amplia de microplásticos que abarca todas las partículas de polímeros sintéticos de menos de 5 mm que son orgánicas, insolubles y resistentes a la degradación.  

La prohibición de su uso se irá aplicando de forma gradual. Ya afecta a la purpurina, pero los campos de deporte tendrán 8 años para cambiarlos (se estima que es el tiempo máximo de vida útil de estas superficies) y hasta 12 años para aquellos cosméticos sin un sustituto eficiente (champús, acondicionadores…).  

Beneficios de controlar los vertidos accidentales de pellets 

Gestionar bien la granza beneficia a la propia industria, a otras y, por supuesto, al medioambiente.  

Medioambientales 

Una vez en el medioambiente, estas pequeñas partículas de plástico no se biodegradan y son difíciles de recoger. Generan microplásticos que contaminan los acuíferos y se acumulan en la cadena trófica hasta llegar a los alimentos de los seres humanos.  

La exposición a microplásticos en estudios de laboratorio se ha relacionado con una variedad de efectos físicos y (eco)tóxicos negativos en los organismos vivos.  

La sostenibilidad en la gestión de la granza no deja lugar a dudas: la Comisión calcula que actuar de forma eficiente sobre estas pérdidas reduciría hasta un 30% la presencia de microplásticos ambientales para 2030.  

Para la industria  

Las perlas de granza, escamas o polvo son también materia prima y, como tal, tiene un coste. Controlar las fugas permite ahorrar a la industria entre 23 y 127 millones de euros al año.  

Otros sectores  

Otras industrias también se benefician de estas medidas de contención. Es el caso de la industria pesquera, incluidas las piscifactorías y el cultivo de moluscos en bateas (mejillones, ostras…).  

También beneficia al sector agrícola, al reducirse la presencia en el agua de riego. Asimismo, reduce los costes en los sistemas de tratamiento de aguas.  

Control de pellets con Operation Clean Sweep (OCS) 

Operation Clean Sweep® (OCS) es una iniciativa mundial de la industria de los plásticos para evitar la emisión al medio ambiente de partículas de plástico (granza, escamas, polvo), que puede producirse de forma involuntaria en cualquiera de las etapas de la cadena de valor de los plásticos.  

El programa OCS se implantó en España en 2016. Desde entonces, la Asociación Española de Industriales de Plásticos (ANAIP) y Plastics Europe colaboran estrechamente para impulsarlo. Pueden adherirse empresas productoras, transformadoras, recicladores, puertos, compañías de transporte y logística.  

Cuenta con el respaldo oficial del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO).  

Hasta la fecha ya se han adherido más de 2.800 compañías en todo el mundo.  

Cómo se consigue la certificación OCS 

La certificación OCS muestra el esfuerzo de la industria del plástico por minimizar su huella y avanzar hacia la economía circular. A largo plazo el objetivo es lograr las cero pérdidas de granza.  

Para lograr la certificación cada compañía debe presentar una auditoría interna identificando los riesgos, así como un plan de acción proporcionado y eficiente para mitigarlos. También deben implementar un plan de formación de todos los equipos implicados en el manejo de la granza.  

A su vez, AENOR visita las instalaciones para comprobar la implementación real de todas esas medidas. 

Puntos vulnerables y cómo solucionarlos 

El manual de buenas prácticas OCS incluye, entre otras, las siguientes medidas:  

  • Instalación de muretes de contención y rejillas, mallas o tamices en el alcantarillado para evitar fugas en las plantas productoras y transformadoras. 
  • Equipar las zonas con aspiradores o escobas y recogedores de polvo. 
  • Vaciar de forma adecuada los contenedores a granel (vagón o camión) y cerrarlos herméticamente después de la descarga. 
  • Contar con aspiradores, escobas y recogedores de granza y polvo. 
  • Disponer de cinta adhesiva para reparar daños en sacos o cajas y contenedores para la granza desechada (bidones, cajas, etc.). 
  • Vigilar la carga y descarga de la granza, y establecer medidas de limpieza adecuadas de los camiones, vagones, tubos de llenado, válvulas… 
  • Utilizar sacos reforzados para el transporte, como los sacos de polipropileno tejido y octabines con forro de plástico. 
  • Evitar los clavos, salientes o elementos punzantes en los palés y estabilizar las pilas   del palé con film estirable o retráctil. El filmado contribuye también a contener la granza suelta. 
  • En el caso del transporte marítimo, dada la proximidad con el agua, deben extremarse esas medidas. Si un contenedor de granza se pierde en el mar (debido a las condiciones climáticas o a causa de una colisión), debe informarse a las autoridades portuarias. 

Gestión circular de la granza 

En prensa se ha llegado a citar como ‘usos ecológicos de la granza’, pero, en realidad, se trata de aplicar criterios de la economía circular para reaprovechar cada partícula de plástico.  

Según la jerarquía de aprovechamiento, el programa OCS establece la siguiente cadena de aprovechamiento:  

  1. Reciclado o reventa de la granza recogida 
  1. Valorización energética 
  1. Vertedero (opción que debe reducirse al mínimo)  

Incorporación de OCS en Knauf Industries 

En su afán por alcanzar el compromiso Cero Granza, tal como se recoge cada año en sus principios de Responsabilidad Social Corporativa (RSC),  Knauf Industries se adhirió en 2019 al programa Operation Clean Sweep (OCS).  

 Las plantas de Zaragoza, Pamplona y Aoiz ya cuentan con la certificación OCS ratificada por AENOR.  Descarga nuestro certificado.

Además de minimizar las fugas de materia prima, hemos desarrollado dos nuevos materiales reciclados para dar circularidad a la granza: RELOOPS® y RELOOPP®.  

Esta innovadora forma de reciclaje de residuos en la fabricación de pellets nos lleva un paso por delante en el cumplimiento de las normativas medioambientales para los pellets y apuntala nuestro compromiso con la sostenibilidad y el desarrollo sostenible.  

FAQ QUESTIONS PELLETS O GRANZA

¿Qué son los pellets y cómo se fabrican?

La granza son pequeñas bolitas, esferas o perlas de plástico. Puede estar formada por un solo polímero (polipropileno, poliestireno, PET…) o por varios. A su vez, ese material puede ser virgen o reciclado. La granza es la materia prima de los fabricantes y transformadores del plástico.

¿Cómo se almacenan de manera eficiente los pellets?

El almacenamiento debe hacerse en silos, contenedores o plantas con elementos de contención, como mallas o muretes. Además se debe impartir formación al personal para un manejo seguro de la granza que minimice las fugas.  

¿Cuál es el impacto de la granza en el medioambiente? 

Una vez en el medioambiente, estas pequeñas partículas de plástico no se biodegradan y son difíciles de recoger. Generan microplásticos que contaminan los acuíferos y se acumulan en la cadena trófica hasta llegar a los alimentos de los seres humanos.

¿Existen normativas medioambientales para la producción de pellets? 

El Reglamento REACH y la reciente propuesta de la Comisión Europea para prevenir pérdidas accidentales de pellets pretenden reducir su presencia en el medioambiente.  

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