SATE en olas de calor, la función menos conocida de este sistema de aislamiento 

Instalación de sistema SATE: inercia térmica y desfase térmico

El escenario actual de cambio climático obliga a replantear los edificios para que nos protejan mejor del calor y garanticen el confort térmico en interiores con el menor esfuerzo energético. Una estrategia climática aplicada a la construcción donde el SATE, asociado generalmente al frío, tendrá un papel fundamental. En especial, en lo que se refiere al papel del SATE para las olas de calor. 

¿Por qué las olas de calor empiezan a ser un problema para la construcción? 

Desde la era preindustrial la temperatura media del planeta ha subido 1,4ºC. Este calentamiento produce alteraciones en los patrones del clima, desde danas con lluvias torrenciales como la que arrasó Valencia en 2024 a olas de calor cada vez más frecuentes, prolongadas e intensas.  

En una reciente entrevista con La Vanguardia la profesora Friederike Otto, catedrática de Ciencias del Clima del Imperial College de Londres y cofundadora del WWA, recordaba que una ola de calor en 2026 registra temperaturas máximas 3,5 °C por encima de las que se habrían alcanzado en un episodio similar en 1976.  

Y seguirán subiendo. Esta realidad obliga a replantear los edificios. Deben proteger del frío en invierno, pero también del calor extremo en verano. 

La eficiencia energética empieza en la envolvente 

En el artículo 15 el Código Técnico de la Edificación (CTE) establece como una exigencia básica para la edificación el ahorro de energía (HE). Para ello establece que ‘los edificios se proyectarán, construirán, utilizarán y mantendrán’ para conseguir el menor consumo energético posible.  

El primer paso es contar con una ‘envolvente térmica que limite las necesidades de energía primaria para alcanzar el bienestar térmico en función de la zona climática de su ubicación, del régimen de verano y de invierno, del uso del edificio y, en el caso de edificios existentes, del alcance de la intervención.  

La función de una envolvente térmica eficiente es doble:  

  • Minimizar la pérdida de temperatura interior a través de la fachada y la cubierta (preservar el calor interior y evitar la entrada del frío exterior en invierno, y viceversa en verano) 
  • Optimizar el consumo de energía primaria para alcanzar temperaturas de confort (calefacción en invierno y refrigeración en verano) 

Los veranos cálidos aumentan el consumo de energía para refrigeración  

La calefacción en invierno y la refrigeración en verano suponen el mayor esfuerzo energético de los edificios. Aunque estadísticamente la refrigeración no es tan relevante en España, hay que tener en cuenta que no todos los hogares disponen de aire acondicionado u otros sistemas de refrigeración.  

Sin embargo, su peso en la demanda punta de potencia durante el verano es crítico.  

Además, debido al cambio climático y al aumento de las olas de calor, es la partida que más rápido está creciendo año tras año. De ahí la importancia de contar con un sistema de aislamiento SATE que optimice la inercia térmica en verano. 

El SATE también preserva el frescor en interiores 

El SATE es un sistema de aislamiento térmico de alta eficiencia. No calienta el interior de los edificios, ni los enfría. Estas funciones pueden realizarse de forma manual y no controlada abriendo puertas y ventanas, o mediante sistemas HVAC (calefacción y refrigeración).  

La función del SATE es solo la de reducir el intercambio térmico a través de la envolvente.  

El SATE no debe explicarse solo como una solución para que no entre el frío. Técnicamente, lo correcto es decir que reduce la transmisión de calor a través de la envolvente del edificio”.  

Esto funciona en ambos sentidos: “en invierno ayuda a limitar las pérdidas de calor hacia el exterior y en verano ayuda a limitar la entrada de calor desde la fachada hacia el interior”, explica José Antonio Freire, responsable de Innovación y Gestión de Proyectos en Knauf Industries España.

Envolvente con SATE vs envolvente sin SATE en una ola de calor 

Aunque el SATE suele asociarse casi siempre a protegerse del frío en invierno, en países con veranos cada vez más calurosos y con olas de calor intensas como España, su papel se vuelve incluso más crítico ya que el consumo energético puede dispararse en esos días de forma dramática.  

Así es cómo el SATE protege del calor en verano.  

Edificio sin SATE  

En días de temperaturas muy elevadas, especialmente durante olas de calor, un edificio sin aislamiento puede absorber mucha energía térmica a través de las fachadas y cubiertas. Ese calor se transmite al interior de la vivienda, elevando varios grados la temperatura del aire y haciendo que las paredes expuestas a más radiación se noten calientes al tacto desde dentro de la vivienda (efecto radiador).  

Ese calor no se dispersa de forma automática al caer la noche y acentúa la sensación de noches sofocantes que impiden conciliar el sueño hasta bien entrada la madrugada.  

Al alcanzar una temperatura más alta, va a requerir un alto consumo en refrigeración para alcanzar y mantener una temperatura de confort por el día y la noche.  

“El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) estima que en verano la temperatura diurna del interior de una vivienda debe oscilar entre los 25-26ºC. Para conciliar bien el sueño el dormitorio debería estar entre 18 y 22ºC. Este objetivo es difícil en una vivienda sin SATE ni climatización.” 

Edificio con SATE en verano 

La reducción de la transmisión térmica que proporciona un SATE contribuye a disminuir la demanda de refrigeración y mejora el confort interior. 

Al colocarse por el exterior, el SATE envuelve la fachada de manera continua. Esto permite tratar puntos críticos, como frentes de forjado, pilares, contornos de huecos y encuentros constructivos”, explica Freire.  

Esa continuidad es muy relevante porque “evita que determinadas zonas de la fachada actúen como vías rápidas de entrada o salida de calor”. 

Desde un punto de vista práctico, el SATE preserva la inercia del muro de forma que el aire acondicionado rinda más con un menor consumo de electricidad. 

El SATE no es un elemento de refrigeración 

El aislamiento y la refrigeración son dos conceptos distintos. Sin embargo, en las olas de calor trabajan en la misma dirección y permiten alcanzar un bienestar térmico con un menor consumo de energía. O, lo que es lo mismo, gastando menos en aire acondicionado u otro sistema de refrigeración.  

Por decirlo en lenguaje sencillo una forma eficiente de evitar que entre calor por las paredes es con una SATE. 

El SATE debe entenderse como una medida de reducción de la demanda energética y mejora del confort, no como un elemento que enfría por sí mismo. El sistema no genera frío, solo reduce el intercambio térmico”, recalca Freire.  

Un SATE reduce la entrada de calor en días de altas temperaturas 

Contar con un buen aislamiento exterior (SATE) contribuye de forma evidente y medible a reducir la cantidad de calor que atraviesa la fachada opaca.  

Esta función será tanto más eficiente si se integra dentro de un enfoque constructivo global de eficiencia y confort en sinergia con otros elementos arquitectónicos y funcionales.  

El SATE mejora el aislamiento térmico de la vivienda y su eficiencia energética

La importancia del desfase térmico en una ola de calor 

El desfase térmico es el número de horas que tarda el calor en atravesar el cerramiento desde que incide en el exterior hasta que se nota dentro. En un edificio SATE el calor entra en pocas horas, coincidiendo el pico térmico exterior con el momento de mayor calor dentro de la vivienda. Esto hace que el interior de la vivienda se convierta en un horno.  

En cambio, un edificio con SATE puede lograr un desfase térmico de entre 8 y 12 horas, dependiendo del espesor y material.  

En la práctica evita que coincidan el pico de calor exterior e interior. Como la vivienda registra el pico de calor al anochecer, cuando la temperatura exterior ya ha bajado, basta con abrir la ventana y ventilar para disiparlo de forma eficiente y con nulo consumo energético.   

Cómo construir una vivienda eficiente frente a olas de calor 

Es importante tener presente que no hay una respuesta única a la pregunta de cómo aislar una casa del calor exterior. El comportamiento de un edificio frente al calor no depende solo del aislamiento de la envolvente (fachada y cubierta) y la potencia de los aparatos de refrigeración elegidos. Hay que considerar otros elementos constructivos.   

Incorporarlos en el proyecto inicial hará que el edificio sea más eficiente a lo largo de su ciclo de vida y evita rehabilitaciones y obras posteriores. Muchos de ellos no se pueden modificar una vez construida la casa.  

Estos son algunos de ellos:  

  • Orientación. Las viviendas con orientación norte y este resisten mejor en climas cálidos que las de orientación sur y oeste. 
  • Carpinterías y vidrios eficientes. Es necesario controlar la transmitancia térmica del hueco, la permeabilidad al aire y el factor solar del vidrio. Una fachada bien aislada puede perder eficacia si los huecos son débiles.  
  • Elementos de protección frente al sol. Contar con toldos, pérgolas, persianas, lamas, voladizos, celosías, vegetación en jardines y tejados verdes… reduce la cantidad de insolación que recibe la envolvente. En verano, controlar la radiación solar suele ser tan importante como aislar la fachada opaca. 
  • Tratamiento de puentes térmicos. El SATE ayuda a envolver el edificio, pero deben cuidarse balcones, cajas de persiana, frentes de forjado, alféizares, jambas y zócalos. 
  • Ventilación. Favorecer la circulación del aire situando ventanas en varias fachadas facilita la refrigeración durante las horas frescas del día.  
  • Acabados exteriores y color. Los acabados claros o con menor absorción solar pueden reducir el calentamiento superficial de la fachada, siempre que sean compatibles con el sistema y el criterio estético del proyecto. 
  • Instalaciones eficientes. El aislamiento reduce la demanda, pero el consumo final dependerá también del sistema de climatización, la regulación, la zonificación y el mantenimiento. 
  • Uso real del edificio. Cocinas, salas de máquinas o estancias con muchos equipos eléctricos generan calor de forma natural y requieren mayor refrigeración.   

Ventajas del EPS frente a otros materiales para SATE 

Los paneles de SATE en EPS constituyen una solución de alto aislamiento térmico. Ofrecen ligereza, estabilidad dimensional, facilidad de instalación, baja absorción de agua y buena relación prestación-coste.  

Estas características lo hacen especialmente interesante para rehabilitación energética en aquellos edificios con un mal aislamiento térmico inicial (certificación G o F), o construidos antes de la entrada en vigor del CTE.  

Cada vez es más frecuente encontrar en el orden del día de las juntas de vecinos las temperaturas asfixiantes que se alcanza en el interior de las viviendas durante las olas de calor. Los administradores de fincas, acostumbrados a sugerir el SATE como solución contra el frío, empiezan a sugerirlo también como medida para paliar las altas temperaturas durante las olas de calor.  

Entre las múltiples alternativas de productos para SATE, los paneles de EPS ofrecen alta eficiencia térmica y facilidad de instalación. Su bajo peso (el EPS es aire en un 98%) facilita una ejecución rápida, sin apenas residuos y con costes asumibles por la mayoría de las comunidades de vecinos sin grandes derramas. 

Soluciones SATE de Knauf Industries   

Knauf Industries ha desarrollado dos productos específicamente diseñados para sistemas de SATE, tanto en obra nueva como en rehabilitación energética:  

SATE knauf Therm Etix para aislamiento térmico

Conoce:

KNAUF Therm ETIX®  

Los primeros son paneles de corte mientras que los segundos se venden con medidas estándar y los puntos de inserción de las fijaciones grabados. 

Ambos están disponibles en tres materiales 100% reciclables:  

  • EPS blanco 
  • EPS grafito 
  • NEOPS®, un material circular desarrollado por el ID Lab de Knauf Industries a partir de biomasa vegetal.  

Toda esta información se puede incorporar con total transparencia en la documentación del Pasaporte Digital del Edificio, facilitando su mantenimiento y tratamiento a fin de ciclo.  

Knauf Industries proporciona asistencia técnica permanente a sus clientes para garantizar la correcta ejecución y resolver cualquier duda que pudiera surgir.  

¿Tienes un proyecto? Contacta con nuestros expertos.

Preguntas frecuentes sobre SATE en olas de calor 

¿El SATE evita que entre el calor durante una ola de calor? 

No, el SATE es un sistema de aislamiento que reduce la transmisión de calor a través de la envolvente del edificio. 

¿Una vivienda con SATE no necesita aire acondicionado? 

El SATE puede reducir la demanda de refrigeración y mejorar el confort, aunque no sustituye a una estrategia completa de refrigeración. En una ola de calor es muy probable que sea necesario bajar la temperatura interior con algún sistema HVAC de refrigeración (aire acondicionado o suelo refrigerante. El SATE va a facilitar que ese aire más fresco se quede en el interior de la vivienda.  

¿Un buen aislamiento con SATE resuelve por sí solo las olas de calor? 

Durante una ola de calor pueden registrarse temperaturas extremas que requieren la actuación de otros elementos para atenuar la acción de sol, como elementos de protección solar (persianas, toldos, lamas, árboles…). Además, conviene contar con buena ventilación y carpinterías eficientes que impidan que se escape el aire frío desde dentro de la vivienda.  

¿Cómo frena el SATE la entrada de calor si el sol da de lleno en la fachada? 

EL SATE se aplica sobre toda la envolvente. De esta forma bloquea la radiación directa sobre muros exteriores y cubiertas. Además, evita en temido ‘efecto radiador’ o ‘paredes calientes’, es decir, que el calor acumulado sobre el exterior del muro acabe penetrando al interior y difunda calor incluso durante la noche.  

¿Se puede usar cualquier color en una fachada con SATE pensando en las olas de calor? 

Por pura física, cuando el sol incide sobre una fachada SATE con un acabado oscuro (gris antracita, negro, marrón), la temperatura superficial del revestimiento puede alcanzar hasta los 70 °C en los días de verano de mucho calor. Este sobrecalentamiento puede comprometer el rendimiento de algunos sistemas SATE, ya sea provocando micro fisuras en el mortero o alterando los paneles de SATE mal estabilizados. En la actualidad existen acabados con pigmentos termo-reflectantes que reflejan la radiación infrarroja invisible (que representa más del 50% de la energía solar) permitiendo aplicar tonos muy oscuros manteniendo la fachada hasta 15 °C más fría que con pinturas convencionales. 

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