El Reglamento de Envases y Residuos de Envases de la UE (PPWR) contempla la reutilización como uno de los pilares para reducir los residuos de envases en la UE. Esta regulación será progresivamente más estricta a partir de 2030 y es aquí donde los envases retornables del sector alimentario en polipropileno expandido (EPP) aportan ventajas logísticas y en el ciclo de vida del producto transportado.
Aunque aún quedan cuatro años para la implementación de esta regulación, no conviene dejarlo para el último momento. Así se evitan desajustes, problemas de suministro y el riesgo de sanciones.

¿Qué son los envases retornables y por qué el sector alimentario los necesita?
Aunque a nivel normativo se emplea el término ‘envase reutilizable’ de forma general, conviene distinguir el concepto ‘reutilizable’ en sentido general y el de envase retornable.
Definición: envase retornable vs. envase reutilizable vs. envase reciclable
Envase reutilizable
El PPWR define el envase reutilizable como aquel distinto al envase de un solo uso y que puede usarse en múltiples ocasiones con la misma finalidad para la que fueron concebidos.
Esta reutilización puede ser a título personal por parte del ciudadano particular (envases para compra a granel), in situ (menaje reutilizable en un establecimiento de restauración) o integrado en la logística directa e inversa de transporte.
Envase retornable
El envase retornable es un tipo especial de envase reutilizable.
Es aquel diseñado y fabricado para cumplir varios ciclos de rotación. Para hacerlo posible la empresa debe contar con las disposiciones de almacenaje, logística inversa y reacondicionamiento después de cada uso para devolver un envase reutilizable a un estado operativo a efectos de su reutilización.
El embalaje retornable para el transporte (ERT), básico para el suministro de materias primas a la industria alimentaria, las empresas de catering y la hostelería, también se engloba en este epígrafe.
Envase reciclable
El envase reciclable es aquel que se concibe con ecodiseño de forma que, tanto los materiales como su estructura permiten el reciclaje de los materiales a fin de ciclo.
El PPWR establece que a partir de 2030 todos los envases tendrán que ser reciclables, ya sean de un solo uso, reutilizables o retornables.
El nuevo marco regulatorio europeo (PPWR): así afecta a los envases reutilizables y retornables
Requisitos de los envases reutilizables
En su artículo 11, el PPWR establece las condiciones que deben cumplir en su totalidad los envases reutilizables (y, por ende, los retornables):
- Diseñados, fabricados e introducidos en el mercado con el objetivo de ser reutilizados en múltiples ocasiones, siempre en condiciones normales de uso
- Cumplimiento de los requisitos de salud, seguridad e higiene
- Deben poderse vaciar o descargar sin sufrir daños que impidan una reutilización segura y eficiente
- El vaciado y rellenado será inocuo para los responsables de ese proceso
- Los nuevos usos deben asegurar la calidad y seguridad del producto envasado, incluido los relativos a la seguridad de los alimentos
- El reacondicionamiento posterior a cada uso se hará preservando la capacidad del envase para ejercer su función prevista
- Apto para soportar etiquetado informativo sobre el producto y el propio envase
- Reciclables
A más tardar el 12 de febrero de 2027, la Comisión establecerá un número mínimo de rotaciones de los envases reutilizables teniendo en cuenta los requisitos de higiene y de otro tipo, como la logística.
Objetivos de reutilización de envases para 2030 y 2040
El artículo 29 del PPWR señala que a partir del 1 de enero de 2030 al menos el 40% de los envases de transporte tendrán que ser reutilizables dentro de un sistema de reutilización (a excepción de los envases de cartón). Se aplicará a palés, cajas de plástico plegables, cajas, bandejas, cajas de almacenamiento de plástico, contenedores graneleros intermedios…
A partir del 1 de enero de 2040 deberán ser reutilizables al menos el 70% de esos envases.
De forma excepcional y obligatoria, deberán ser retornables todos los embalajes de transporte o venta utilizados entre las sedes de una misma empresa, así como cualquier otra empresa vinculada o asociada.
Por qué el EPP es un material ideal para envases retornables alimentarios
El polipropileno expandido (EPP) es una espuma plástica, de fácil moldeo, muy ligera apta para fabricar contenedores retornables para alimentación.
Presenta, además, dos cualidades muy apreciadas por el sector alimentario:
- Aislamiento térmico. Permite fabricar envases isotérmicos para transportar alimentos a bajas temperaturas sin romper la cadena del frío. También preserva el calor, una cualidad interesante para empresas de catering.
- Resistencia mecánica a los golpes. Protege de vibraciones e impactos que podrían acelerar el deterioro del producto (muy importante con la fruta delicada fresca) o una alteración visual que comprometa su valor (prioritario, por ejemplo, en repostería).
Finalmente, es un material 100% reciclable mediante reciclaje mecánico, el más eficiente y con menos emisiones de carbono. Cumple de esta forma con lo marcado por el PPWR a partir de 2030.
Subsectores de alimentación donde los envases retornables tienen sentido estratégico
Los embalajes retornables para el transporte (ERT) en polipropileno expandido, por sus propiedades isotérmicas, su gran ligereza y su elevada resistencia mecánica, responden a las necesidades de muchos sectores de la industria alimentaria.
Vamos a ver en detalle las ventajas que aportan los envases retornables a la distribución alimentaria.
Distribución hortofrutícola: de la cooperativa al punto de venta
El packaging retornable en el sector agro está ampliamente utilizado, en especial, las cajas de HDPL.
Cada vez son más las cooperativas agrícolas que cuentan con acuerdos con establecimientos de venta de alta gama a los que proveen de frutas premium. Este producto selecto requiere un sistema de transporte exquisito que garantice que llegan con un aspecto impecable, la máxima durabilidad y preservando todas sus propiedades organolépticas.
Por sus propiedades isotérmicas y su capacidad de transpiración, las cajas retornables hortofrutícolas en EPP garantizan la máxima protección y longevidad a las frutas delicadas.
Catering profesional: hospitalario, escolar y eventos
El sector del catering muestra un enorme dinamismo con un crecimiento cercano al 9% anual (Observatorio Sectorial DBK de INFORMA 2025).
Este auge se ve favorecido por el aumento de la demanda en colectividades por la externalización del servicio, el auge del transporte aéreo privado y los eventos, entre otros.
Estos servicios en algunos casos requieren envases que mantengan los alimentos calientes para poder servir sin necesidad de calentar. Pero lo más habitual es que se transporten fríos y se recalienten in situ. En estos casos, se suele recurrir a envases isotérmicos ligeros y retornables que garanticen la cadena de frío para mantener la seguridad alimentaria.
Los contenedores retornables en el catering hospitalario y escolar son una alternativa económica que reduce el coste material y humano de tener cocinas in situ.
Descubre más sobre contenedores isotérmicos para el transporte de medicamentos y vacunas.
Distribución de productos para vending
Junto a los clásicos snacks, productos de bollería y sándwiches envasados, la búsqueda de una dieta saludable ha impulsado la venta de fruta fresca cortada y ensaladas en las máquinas de vending. Esto obliga a una mayor rotación de producto para asegurar la frescura.
Los envases retornables para la distribución de vending en EPP son la opción óptima para asegurar la cadena de frío en vehículos no refrigerados.
También protegen las chocolatinas, bollería con chocolate o barritas de proteínas de las altas temperaturas en los meses de calor. En especial, en las entregas de última milla donde el vehículo tiene que hacer frente a atascos o hacen necesario que el repartidor haga la entrega a pie en zonas peatonales.

E-commerce alimentario
El comercio electrónico permite a los pequeños productores acceder a clientes individuales de forma fácil y competitiva.
Los envases de EPP permiten enviar producto fresco o congelado, preparados para restauración y alimentos cocinados manteniendo la seguridad alimentaria. Su condición de retornables los hace aptos para la logística inversa de forma fácil y sin añadir demasiado peso al vehículo.
De esta forma se cumple con lo dispuesto por el artículo 29.3 del PPWR para los operadores de comercio electrónico.
Distribución de lácteos refrigerados
Los envases retornables de EPP facilitan la distribución de lácteos refrigerados premium o artesanales. Estos productos han visto aumentar su consumo en los últimos años: yogures artesanos, kéfir, quesos frescos de vaca y oveja, cuajadas, tartas de queso….
Es una opción que permite a pequeños productores independientes establecer un flujo de entregas a puntos de venta lejanos sin poner en riesgo la cadena de frío.
Otros productos refrigerados o congelados
Envíos de productos de quinta gama que requieren refrigeración o congelación: platos preparados, pizzas, pastas frescas… El EPP asegura la cadena de frío.
Sector cárnico y productos de charcutería
Por sus propiedades isotérmicas, los envases de EPP permiten transportar productos cárnicos frescos hasta el cliente final asegurando que no se superarán las temperaturas máximas que establece la AESAN conforme al Reglamento (CE) nº 853/2004 (entre 3 y 7ºC según la naturaleza del producto para carnes).
También son aptos para productos de charcutería refrigerada manteniendo temperaturas por debajo de los 6°-10°C.

Panadería y pastelería industrial
El transporte de masa de pan y pastelería fresca y refrigerada es un proceso delicado ya que contiene levaduras vivas que deben mantenerse a una temperatura de 2-4ºC. Un mal control de la temperatura puede arruinar el producto convirtiéndolo en una masa sobrefermentada y no apta para el consumo.
En el caso de la masa precocida debe transportarse a una temperatura entre 4-8ºC para evitar la proliferación de mohos.
Las masas ultracongeladas deberán mantenerse entre -20 y -18ºC para que no se formen cristales de hielo que deteriorarían la textura del producto al hornearlo.
Ventajas de los envases retornables para empresas alimentarias
Reducción de costes de packaging a medio plazo
Aunque su coste inicia pueda ser más elevado que el de otras opciones de embalaje, la protección que aportan al producto alimentario reduce de forma notable las mermas durante el transporte. Además, su ligereza reduce los costes del transporte, tanto en la logística directa como en la inversa. De esta forma el balance total que suma todos los costes es más ventajoso a medio y largo plazo.
Con un mantenimiento adecuado, los envases retornables de EPP pueden llegar a durar hasta 10 años con múltiples ciclos de uso.
Menos peso: ahorro en transporte y manejabilidad
La ligereza del EPP permite fabricar contenedores de tamaño generoso con muy poco peso. De esta forma su impacto en el coste del transporte será mínima, se agilizan las tareas de carga y descarga y se reducen los riesgos laborales por caídas o una mala sujeción.
Menos ruido
El EPP tiene la cualidad de absorber el ruido. Tal vez no se una propiedad determinante para la compra, pero reduce los niveles de ruido en almacén y durante la carga y descarga, tanto llenos como en la logística inversa.
Este factor mejora las condiciones ambientales y reduce el estrés por la contaminación acústica en estos entornos de trabajo.
Menos residuos
A nivel medioambiental los contenedores isotérmicos retornables contribuyen a un menor uso de materias primas vírgenes y reducen la generación de residuos de envases ya que son 100% reciclables.
Cumplimiento normativo
Todos los envases de EPP son reutilizables conforme a lo establecido en el PPWR. Además son 100% reciclables. De esta forma el cliente se adecúa a lo que será obligatorio en 2030
Ventajas operativas: seguridad e higiene
Protección superior de productos más frágiles (cerezas, higos, fresas…)
Por su capacidad de amortiguación de impactos, isotermia y su transpirabilidad, los envases de EPP protegen la fruta delicada y evitan la senescencia prematura por el calor o un exceso de condensación de humedad.
Mantenimiento de cadena de frío sin interrupciones
El EPP es naturalmente isotérmico. Esto significa que puede asegurar la continuidad de la cadena de frío durante horas sin necesidad de vehículos refrigerados. Se preserva así la seguridad alimentaria a lo largo de todos los puntos críticos en el transporte, la carga y descarga.
Facilidad de limpieza y desinfección entre ciclos
Los envases reutilizables en el sector alimentario se enfrentan a un gran reto: deben asegurar la seguridad alimentaria en todos los ciclos de uso.
El EPP se limpia y desinfecta con productos convencionales para eliminar restos de suciedad y otros residuos orgánicos después de cada uso. Así se garantiza la seguridad alimentaria y se elimina el riesgo de contaminación cruzada.
KOMEBAC®: la gama de contenedores retornables de Knauf Industries

La gama de envases retornables KOMEBC® se fabrica en EPP con una densidad de 60 kg/m³.
Además de aportar ligereza, este material es isotérmico y transpirable. Se evita así un exceso de humedad en el interior que podría acelerar el deterioro del producto perecedero.
Casos de éxito en el sector agroalimentario
Un estudio de la Universidad Miguel Hernández (UMH) con las cajas Harvest en EPP de Knauf Industries confirmó que estos envases mejoran el rendimiento de la uva durante la recolección y transporte con respecto al de los envases de polietileno de alta densidad (HDPL), los más utilizados en España.
En resumen, estas son las conclusiones del estudio para estos envases retornables en EPP para frutas delicadas:
- Reducen el porcentaje de granos sueltos
- Reducen la pérdida de peso durante el almacenamiento refrigerado, lo que permite alargar la vida útil de las uvas hasta dos semanas más
- Retrasan los procesos de senescencia
- Conservan durante más tiempo el color, la firmeza y la luminosidad de la fruta
- Preservan la hidratación y el tono verde intenso del raspón o raquis de los racimos
¿Quieres conocer nuestras soluciones retornables? Contacta.
Preguntas frecuentes sobre envases retornables en alimentación
La regulación actual emplea de forma general el término reutilizable para todos los envases aptos para múltiples usos, sea cual sea el producto o mercancía contenido en cada uso. Los envases retornables son un subtipo especial de envase reutilizable concebidos para realizar varios ciclos de rotación con el mismo producto. Requieren establecer un sistema de almacenaje, logística inversa y reacondicionamiento después de cada uso. Finalmente, los envases reciclables son aquellos cuyos materiales se pueden reciclar a final de ciclo para evitar que se conviertan en residuos.
Los ciclos de uso de un contenedor dependerán del producto transportado y del mantenimiento que se haga del mismo. De media, un contenedor KOMEBAC® de EPP fabricado por Knauf Industries tiene una duración estimada de 10 años con múltiples ciclos de uso.
El PPWR contempla que los operadores económicos más pequeños puedan quedar exentos de la obligación de cumplir los objetivos de reutilización de envases si introducen en el mercado un volumen de envases inferior a un nivel determinado y se ajustan a la definición de microempresa que figura en la Recomendación 2003/361/CE. También, si el distribuidor final dispone de una superficie de ventas inferior a un determinado límite.
Cada empresa establece su sistema de limpieza de los contenedores dependiendo del tipo de producto que haya portado en su interior. En todo caso se debe asegurar que quedarán completamente limpios de suciedad y residuos orgánicos y 100% desinfectados. Así se garantiza la seguridad alimentaria y se elimina el riesgo de contaminación cruzada.
Los embalajes retornables son una solución eficiente, sostenible y de bajo coste que beneficia especialmente a las empresas que ya cuentan con un sistema de logística inversa organizado entre sus sedes o con sus proveedores. Es el caso de las empresas de catering, la reposición de máquinas de vending o grandes cadenas de repostería y panadería que proveen de producto fresco y listo para hornear a diario. Los contenedores retornables de EPP reducen el peso por porte y aseguran la cadena de frío incluso en vehículos no refrigerados.
El PPRW establece que a partir del 1 de enero de 2030 al menos el 40% de los envases de transporte tendrán que ser reutilizables dentro de un sistema de reutilización. Ese porcentaje deberá ser al menos del 70% a partir del 1de enero de 2040. Además, todos los embalajes de transporte o venta utilizados entre las sedes de una misma empresa tendrán que ser reutilizables.


