Plástico verde: ¿reciclable o biodegradable?

30/08/2022

Plástico verde y bioplástico, más allá de los vegetales

plastico-verde-CABECERA-garrafa-hojas-verdes

¿Puede el plástico ser verde?  

Cada vez que se pronuncia la palabra plástico, la primera imagen que se asoma a la cabeza de muchos ciudadanos son los 12 millones de toneladas  de plástico que cada año acaban en los océanos.  

Pero, por antagónico que pueda parecer, 

el plástico verde existe.

Existe el plástico ecológico, aunque lo más correcto sería hablar de plásticos verdes, ya que no hay un solo tipo. Algunos de estos bioplásticos se fabrican con vegetales o excedentes lácteos. Otros, se obtienen del crudo, aunque con propiedades más sostenibles.

Plástico verde: un complemento, no una alternativa

El plástico que se obtiene del petróleo deja una gran huella de carbono por la necesidad del refino. Los de fuentes renovables tienen una huella mucho menor. Si además valorizan residuos de alimentos y evitan el desperdicio alimentario refuerzan la economía circular.

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. En el caso de algunos plásticos vegetales hay que ver su impacto en la tierra cultivable, la huella hídrica y hasta las consecuencias sociales y alimentarias de usar alimentos para fabricar plásticos.

También valorar si su durabilidad, resistencia y el precio final los convierten en alternativas de futuro viables al uso de plásticos de origen fósil.

Por todo lo anterior, la producción de plástico de origen ecológico supone solo una pequeña parte de la producción mundial.

De los 368 millones de toneladas de plástico que se producen al año, según Plastics Europe, poco más de 2 son bioplásticos. No puede, por tanto, considerarse aún una alternativa al plástico, sino un complemento con excelentes perspectivas de crecimiento. Para 2024 se espera que la producción de bioplásticos alcance los 2,4 millones de toneladas. De ellos, el 55% serán biodegradables.

Tipos de plasticos verdes

Al llevar la coletilla de ‘ecológico’ o ‘verde’, se tiende a pensar que será tan resistente como los materiales plásticos actuales, pero se biodegradará con la misma facilidad que las mondas de una naranja.

También se cree que todos serán de origen vegetal, dejando atrás para siempre el procedente de los estigmatizados combustibles fósiles.

Nada más lejos de la realidad. Veamos cómo se clasifican y qué cualidades presenta cada uno.

Plastico verde. Origen de bioplasticos

Por su origen:

Hay bioplástico de origen vegetal, fabricado con materias primas vegetales, como el maíz, la caña de azúcar, la patata y hasta de restos alimentarios.

Otros, como nuestro NEOPS®, un estireno patentado por Knauf Industries obtenido a partir de restos de biomasa no agrícola.

Que sean de origen vegetal no significa que acabado su ciclo de vida todos se comporten como un vegetal y se biodegraden de forma natural. De hecho, NEOPS® requiere reciclaje mecánico cualquier otro poliestireno y se debe depositar en el cubo amarillo.

También hay bioplástico de origen fósil, como elPBAT. Es un polímero obtenido a partir del petróleo, capaz de biodegradarse en poco tiempo por la acción microbiana. Su aplicación en envases alimentarios biodegradables evitaría muchos residuos domésticos.

Su talón de Aquiles es su aún escasa resistencia al agua, lo que condiciona su durabilidad. Los ingenieros químicos trabajan también en mejorar su imprimibilidad y la resistencia al calor y el brillo.

Por su capacidad de biodegradarse

Para sorpresa de muchos, no todos los bioplásticos son biodegradables, aunque se hayan fabricado a partir de materiales vegetales. Algunas resinas comparten las mismas propiedades que los procedentes del crudo y deben reciclarse de idéntica forma.

Los bioplásticos biodegradables se biodegradan por la acción del sol, el aire o los microbios. Algunos, incluso son compostables. Una de sus aplicaciones más prometedora es para los invernaderos, donde resolverían el grave problema de los restos de acochados agrícolas.

Algunos bioplásticos biodegradables son compostables. Esto quiere decir que pueden convertirse en alimento para fertilizar el suelo. Un ejemplo es el ácido poliláctico (PLA). El problema es que esto tampoco es instantáneo, ni sucede de forma espontánea en la naturaleza. Un compostaje efectivo en condiciones controladas en la industria (alta temperatura, control de microorganismos…) puede tardar unos 6 meses. En un entorno doméstico no se logran temperaturas tan elevadas y puede tardar entre 6 meses y un año.

bioplasticos biodegradables compostables

Reciclaje de plásticos de origen vegetal

Es la pregunta del millón: ¿a qué contenedor echo el plástico vegetal? La respuesta no es sencilla y requiere de mucha pedagogía y divulgación para conocer las diferencias entre los distintos plásticos verdes.

Los bioplásticos no biodegradables van al contenedor amarillo, si se pueden reciclar, o al de residuos generales, si no es posible su valorización y ha de acabar en vertedero. Los bioplásticos compostables o biodegradables, al contenedor marrón.

Una forma de valorizarlos adecuadamente sería incorporar en el envase o en las instrucciones de uso del producto, cómo proceder al concluir su ciclo de vida. Echar un plástico equivocado a los flujos de reciclaje habituales compromete todo el reciclaje.

Por ejemplo, tirar plásticos compostables al contenedor amarillo interrumpe el proceso de reciclaje normal. Todo el lote que coincida con esos residuos se desechará y acabará en el vertedero.

Y al revés, un plástico que debiera ir al cubo amarillo, arruinará el compostaje de los compostables. O peor aún, si se tira al de desechos generales puede acabar degradándose en microplásticos y durar décadas en el océano. No podemos dejar de señalar que hay líneas de investigación abiertas para aplicar el reciclaje químico en plásticos biodegradables, como el PLA. El objetivo es acelerar de forma controlada y sostenible la gestión del final de su ciclo de vida.

Otros plásticos de origen ecológico

Los plásticos verdes a partir de materias primas vegetales llevan ya mucho camino andado. Pero los investigadores en química no descansan buscando nuevos materiales plásticos de origen renovable.

Prueba de ello es el PHB (Polihidroxibutirato), un biopolímero biodegradable desarrollado en el AINIA a partir del suero de la leche de excedentes queseros. Tiene propiedades similares al polipropileno (PP) y se podría emplear en envases de inyección en molde.

Valorizar excedentes alimentarios, como en el caso anterior, es una línea de investigación alineada con la economía circular que permite alargar el ciclo de vida de los alimentos que ya no son aptos para el consumo humano.

Algo similar sucede con los bioplásticos de restos de biomasa no agrícola, como NEOPS®. En ambos casos la producción de plástico no alteraría ni la producción, ni la gestión de productos agrícolas destinados a la alimentación humana. 

También en el AINIA se han logrado bioplásticos a partir de mondas de patata o zanahorias. The Circular Lab, por su parte, ha logrado PHBV (PoliHidroxiButilValerato) extrayendo glucosa de residuos vegetales. Este bioplástico es biodegradable en el entorno marino.

Otros investigadores trabajan sobre mezclas de PHBV con caucho, para mejorar su resistencia y flexibilidad. En Estados Unidos se trabaja en bioplásticos fabricados con caseína, mientras que científicos de Gottingen trabajan en un nuevo polímero hidroplástico denominado cocinamato de celulosa (CCi). Se extrae de la celulosa de las plantas.

Nepos, plástico reciclado

Usos del plástico verde

Al igual que sucede con el plástico convencional, los bioplásticos pueden tener infinitas aplicaciones.

El ácido poliláctico (PLA) se usa en envases alimentarios. Los polihidroxialcanoatos (PHA) se destinan a materiales médicos, como las suturas parches cardiovasculares.

Otras aplicaciones de los plásticos biodegradables son las cápsulas monodosis de aceite, salsas o mermeladas, bandejas de fruta, carne o pasta fresca…

Los plásticos verdes no biodegradables tienen muchos usos industriales, en los que se busque resistencia o durabilidad, como los juguetes. Lego y Mattel ya han empezado a usarlos. Pero también pueden tener aplicaciones en la industria alimentaria. NEOPS® tiene las mismas aplicaciones que el EPS, como embalajes alimentarios.

NEOPs
Neops

Certificaciones de los bioplásticos

Si se emplean para fabricar envases, los bioplásticos deben cumplir con todo lo estipulado en la Directiva 94/62/CE relativa a los envases y residuos de envases.

Para que un plástico se presente como compostable debe certificarse que cumple con las normas UNE-EN13432 / EN14995. Existen varios logos que certifican que un artículo es compostable según la norma UNE–EN 13432.

Otras normas equivalentes, pero en otros países son la ASTMD 6400 (EE UU), la BNQ 9011-911 (Canadá) y la JBPA (Japón).

Tabla resumen de certificaciones

CertificaciónNorma de Referencia
DIN Certco (Alemania) EN 13432
AFOR (Reino Unido)EN 13432
Keurmerinstitute (Países Bajos) EN 13432
COBRO (Polonia)EN 13432
ABA (Australia y Nueva Zelanda)EN 13432
TÜV-Austria (Austria)
(Antiguo Vinçotte, Bélgica)
EN 13432
Jatelaito-syhdisttys (Finlandia)EN 13432
Certiquality / CIC (Italia)EN 13432
Avfall Norge (Noruega)EN 13432
BPI (USA)ASTM D 6400-04
BNQ (Canadá)BNQ 9011-911/2007
JBPA (Japón)Green Pla
¿Existe el plástico ecológico? 

Existe el plástico ecológico, aunque lo más correcto sería hablar de plásticos verdes, ya que no hay un solo tipo. Algunos de estos ‘plásticos ecológicos’ se fabrican con vegetales o excedentes lácteos. Otros, se obtienen del crudo, aunque con propiedades más sostenibles.  

¿Puede ser el plástico biodegradable?

Los bioplásticos biodegradables se biodegradan por la acción del sol, el aire o los microbios. Algunos, incluso son compostables. Una de sus aplicaciones más prometedora es para los invernaderos, donde resolverían el grave problema de los restos de acochados agrícolas. 

¿A qué contenedor tengo que echar el plástico de origen vegetal?

Los bioplásticos no biodegradables van al contenedor amarillo, si se pueden reciclar, o al de residuos generales, si no es posible su valorización y ha de acabar en vertedero. Los bioplásticos compostables o biodegradables, al contenedor marrón. 

Ir arriba