Smart Packaging. Envases inteligentes

14/06/2022

Smart Packaging. Qué son los envases inteligentes

Envase Smartpackaging o envase inteligente Consumidor Leyendo Trazabilidad

El smart packaging es un punto de encuentro entre las tecnologías de la información, el big data, la bioingeniería, la nanotecnología, la inteligencia artificial y la geolocalización al servicio de la logística, el packaging y el ecodiseño.

Son esos paquetes que informan en todo momento de dónde están o cómo se encuentra su contenido. 

¿Para qué sirve que un paquete ‘hable’?

Para mejorar la confianza entre todos los implicados en la logística, optimizar los procesos (evitando atascos, por ejemplo) y afianzar la sostenibilidad (evitando que un alimento se eche a perder).

¿Todavía no conoces todas las posibilidades que el smart packaging ofrece a tu negocio?

Sigue leyendo para conocer todo lo que esta tecnología puede aportar a tu negocio.

¿Qué es el packaging inteligente?

El smart packaging, también conocido como packaging inteligente, envase inteligente o embalaje inteligente es aquel packaging que añade características, funcionalidades y prestaciones extras de valor añadido a las que aportaría un embalaje convencional. 

No olvidemos que la principal función del embalaje es la de proteger el contenido de golpes, inclemencias del exterior y hasta de robos. 

La protección en el smart packaging cumple todo eso y, además, interactúa con el exterior. Es decir, informa si un paquete ha estado sometido a altas temperaturas que hayan podido comprometer su calidad. O permite localizar el almacén donde se producen robos. 

Puede ser una etiqueta con un código QR desde la que el consumidor puede acceder a información extra sobre el producto. 

O un ‘chip’ con gps que permite geolocalizar en todo momento el envío. Así podemos trackear un envío, conocer si está en un atasco o calcular a qué hora llegará al almacén. 

O incorporar una tarjeta con un código único para saber qué momento se ha efectuado una pesca, la ubicación del caladero y el peso exacto en el momento de carga. La naviera conoce así cuánta pesca llegará a puerto antes de su descarga en la lonja. 

O un embalaje con sensores interiores que informan de la temperatura, humedad, niveles de oxígeno u otras condiciones para aumentar su vida útil. Imaginemos lo que significa si transportamos vacunas refrigeradas, fruta fresca o marisco. 

Las posibilidades de los paquetes inteligentes son tan variadas como la imaginación de los proveedores quiera imaginar.

Tecnologías de los envases inteligentes

Algunas de las tecnologías que ya se aplican a este tipo de envases son las siguientes: 

–   Indicadores de temperatura-tiempo (TTI). Informan a que temperaturas se ha expuesto la mercancía y durante cuánto tiempo. 

–   Sensores de humedad o gas. Permiten conocer las condiciones de humedad interior, composición de la atmósfera modificada o si hay aumento de etileno que pueda acelerar la maduración. 

–   Biofilms indicadores de degradación. Cambian de color según el estado del producto, advirtiendo del fin de su vida útil. 

–   GPS y RFID. Los sistemas de geolocalización y las etiquetas de identificación por radiofrecuencia informan en tiempo real de la localización del paquete para un tracking pormenorizado. 

–   Blockchain. Es un sistema transparente e inviolable que proporciona información encriptada desde el emisor al receptor. Garantiza el origen y la veracidad de los datos. 

       Por ejemplo, garantiza si un producto es ecológico de verdad o se han usado fitosanitarios que hacen que no lo sea, a qué hora ha salido de almacén, cuánto pesa en origen, por dónde va, temperatura, si hay retrasos… 

  –   Nanotecnología. Incorpora enzimas u otras sustancias que reaccionan ante la presencia de bacterias patógenas, hongos…

Almacen logistico con envases inteligentes

Logística inteligente: qué es y para qué sirve

Acabamos de ver que el packaging inteligente nos permite recopilar mucha información en torno a un paquete. Podemos saber su ubicación, cuánto pesa, en qué estado está la carga interior en todo momento o cuánto falta para que llegue a su destino. 

Así nace la logística inteligente, que podríamos definir como la aplicación de las tecnologías de la información, el Internet de las cosas (IoT), el blockchain o el big data para optimizar los procesos logísticos. 

Todos estos términos soltados de golpe pueden abrumar, pensar que ‘esto no es para mi empresa’. Sin embargo, es bastante más sencillo si lo vemos con ejemplos. 

Un caso de empresa que se beneficiaría de la logística inteligente es un distribuidor de última milla que emplea embalajes con geolocalizadores conectados a un sistema de información del tráfico. Así puede modificar las rutas en tiempo real para esquivar los atascos.

Catalogo soluciones retornables última milla
catálogo última milla

El blockchain aplicado al sector logístico de la alimentación hace posible, por ejemplo, conocer en qué momento se ha envasado un alimento, cuándo ha salido del almacén, a qué temperatura ha salido y si ésta sufre alteraciones a lo largo del trayecto. 

Esta información es de máximo interés tanto para el que envía, como para el receptor. Éste puede, por ejemplo, avanzar su producción sabiendo que el envío le va a llegar a una hora determinada. 

Por ejemplo, comprometerse a enviar tartas de manzana si sabe que la fruta va a llegar a lo largo de la mañana. 

La smartbox Komebac Cool® de Knauf Industries permite incorporar dispositivos blockchain para trackear todo el proceso logístico. 

Estos contenedores isotérmicos se fabrican en polipropileno Expandido (EPP) y son compartimentables con espacios a distintas temperaturas. Son perfectos para el transporte de última milla.

Guía de envases Isotérmicos

Embalaje activo: qué es y por qué mejora la sostenibilidad

Un tipo muy especial de smart packaging son los envases activos o los embalajes activos. 

El packaging activo es aquel que interactúa con el producto del interior, modificando su aspecto para informar del estado del producto. 

Puede ser un skin con nanotecnología que cambie de color cuando los filetes empiezan a acercarse al final de su vida útil. 

Así, el gerente del supermercado puede tomar la decisión de bajar el precio para venderlos antes de que se echen a perder. Ya en casa, el consumidor sabe que esos filetes que ha comprado más baratos hay que consumirlos pronto. 

De no tener este sensor, el supermercado podría vender filetes en mal estado, con el riesgo sanitario que supone. O acabar tirándolos a la basura, contabilizándolos como pérdidas por ventas no realizadas. 

Vemos cómo el embalaje activo permite un consumo más racional, alarga la vida útil del alimento y evita el desperdicio alimentario, uno de los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) de Naciones Unidas. 

Otra aplicación de la nanotecnología en los envases inteligentes es advertir de la presencia de sustancias no autorizadas, como ciertos plaguicidas. De esta forma se evita el fraude alimentario, vendiendo, por ejemplo, productos agrícolas ‘bio’ sin serlo. 

O el ‘Punto Glacial’, un indicador de frío que hace ya años Cruzcampo incorporó a sus cervezas para avisar de cuándo estaban entre 3 y 4 0C. Es la temperatura que el fabricante considera óptima para disfrutar de esa cerveza. 

Algunos envases activos pueden incorporar sustancias antioxidantes para retrasar el deterioro de la mercancía, reguladores de humedad y hasta dispositivos para evacuar etileno si hay demasiado en el interior de una caja de plátanos.

Envase Termoformado

Tipos de embalaje inteligente

Según la función que cumpla la tecnología, podemos diferenciar distintos tipos de envases inteligentes: 

–   Informacionales. Aplican tecnologías como los códigos QR, TAG o la realidad aumentada para que el destinatario conozca más acerca del producto. 

Al descargarse esta información el usuario, el productor puede conocer más acerca de su consumidor, como hora y lugar de consumo, frecuencia de consumo… Así puede ‘customizar’ la información que se le proporciona. 

Un ejemplo puede ser incluir un código QR con alguna historia acerca del producto. Al detectar al usuario, podemos ir variando la historia cada vez que se conecte, para conservar siempre un factor de novedad como valor añadido. 

–   Conectados. Transmiten información en tiempo real (NFC, RFID) acerca de las condiciones de la carga, como su geolocalización, temperatura y humedad, tiempo, vibraciones… 

–   Activos. Indican el estado real del producto, su frescura o características químicas 

¿Es beneficiosa una estrategia de smart packaging?

Utilizar envases inteligentes permite geolocalizar los envíos, controlar y subsanar cambios de temperatura, advertir de pérdidas de calidad o una posible contaminación del producto, reducir costes por robos, evitar el desperdicio alimentario y mejorar la sostenibilidad.  

El seguimiento se puede hacer a través de apps como HGTAG, ASA

¿Cómo se garantiza la seguridad en el smart packaging?

El flujo de información al leer un código QR es anónimo. Se puede saber desde qué dispositivo se hace o a qué hora, pero no poner nombre y rostro al usuario. 

Por decirlo en lenguaje coloquial, proporciona datos estadísticos relevantes, pero no identificativos. 

El blockchain en una cadena de suministro proporciona a cada agente la información que necesita, pero no la totalidad. 

¿Por qué? La mensajería no necesita saber dónde y cuándo se ha pescado una partida de merluza. El dueño de un restaurante, sí. Y si la merluza llega en mal estado, permite saber si el camión estuvo mucho tiempo al sol o tardó más de lo debido.

¿Qué es smart packaging?

El smart packaging, también conocido como packaging inteligente, envase inteligente o embalaje inteligente es aquel packaging que añade características, funcionalidades y prestaciones extras de valor añadido a las que aportaría un embalaje convencional.

¿Qué app se usan para smart packaging?

El seguimiento se puede hacer a través de apps como HGTAG, ASA

¿Es beneficiosa una estrategia de smart packaging?

Utilizar envases inteligentes permite geolocalizar los envíos, controlar y subsanar cambios de temperatura, advertir de pérdidas de calidad o una posible contaminación del producto, reducir costes por robos, evitar el desperdicio alimentario y mejorar la sostenibilidad.

Ir arriba