Lo último en envases para alimentos: sostenibilidad en packaging

Packaging Alimentario: Rkap

Adiós al despilfarro de envases, hola a un nuevo packaging alimentario sensato que encamine al sector del envasado hacia el objetivo de cero residuos en 2050. Este podría ser el resumen del Plan de Acción de la Unión Europea para la Economía Circular y el futuro Reglamento sobre los envases. En pocas palabras, para 2030 todos los envases tendrán que ser reciclables o reutilizables.    

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Catálogo de Alimentación

La sostenibilidad en el envasado de alimentos puede implementarse de diversas formas complementarias. Unas veces será con alternativas al plástico en el packaging alimentario, como cartón o nuevos materiales biobasados. 

Sin embargo, el plástico es, a fecha de hoy, el que mejor salvaguarda la seguridad alimentaria y evita el desperdicio alimentario. Se impone, por tanto, racionalizar su uso, buscar un diseño de envases respetuosos con el medio ambiente y mejorar la gestión de sus residuos. Igual que otros productos, los envases alimentarios deben ser ecodiseñados bajo criterios de circularidad.  

Tendencias en packaging alimentario circular y sostenible 

Cinco son las tendencias en envases de alimentos:  

  • reducción,  
  • reutilización,  
  • reciclabilidad,  
  • incorporación de materiales reciclados 
  • compostabilidad.  

Cada una de ellas ha avanzado con mayor o menor fortuna. También, encaran retos diversos, tanto a nivel normativo, como estructural, o de uso a nivel del ciudadano de a pie.  

Reducción: el mejor packaging es el que no existe  

  Dentro de las 3R de la sostenibilidad – Reducir, Reutilizar y Reciclar – la reducción ocupa el lugar más alto de la jerarquía. En los últimos años hemos visto cómo el packaging alimentario modera su presencia, afina su tamaño y hasta desaparece por la venta a granel

Entre las estrategias para la reducción de residuos en packaging encontramos las siguientes:  

  • De menor tamaño. El borrador del futuro Reglamento sobre Envases recuerda que el sobreembalaje no es sostenible, ‘aunque el marketing y la aceptación de los consumidores’ lo avalen. 
  • No si pesa menos de 1,5 kilos. Real Decreto de Envases y Residuos de Envases prohíbe la venta de frutas y verduras en embalajes de plástico. Se salvan las variedades delicadas (frambuesas, dátiles…) y las ecológicas.  
  • Pegamento en vez de anillas de plástico. Algunas marcas de cerveza, como Carlsberg o Estrella de Galicia, ya llegan a los lineales en packs unidos solo por una línea de puntos de adhesivo. Esta solución no obstaculiza el reciclaje (las latas siguen yendo al contenedor amarillo), pero reduce la huella de carbono de cada pack al eliminar las anillas de plástico o los multiempaques de cartón.  
  • Adiós a los envases de un solo uso en HORECA. El nuevo Reglamento contempla la desaparición para 2030 de los envases de un solo uso para el sector HORECA (sobres de salsas, condimentos, crema para el café…). También las vajillas si se consume dentro de los locales.  
  • Innovaciones en packaging comestible. Una alternativa curiosa, pero limitada casi en exclusiva a acciones de branding (caterings, eventos o coffee shops premium). Se elaboran con cereales, nanocelulosas, algas y lípidos comestibles. Ya hay tazas, platos, cubiertos, pajitas…  
  • A medida y solo si es necesario. Diseñar envases personalizados permite adaptar la densidad de material y el tamaño al producto que albergan. También facilita el aligeramiento en las zonas donde no es necesaria tanta densidad de material.  

Los ingenieros y diseñadores industriales de nuestro ID Lab aplican la metodología Total Pack System para crear soluciones eco-friendly en envases de alimentos. Esta denominación coloquial, poco ortodoxa y de la que se ha abusado como greenwashing, hace referencia en este caso al desarrollo real de soluciones de envasado con un menor impacto en el entorno. Esto se consigue, entre otras, adecuando el tamaño al producto el tamaño y aligerando el peso.  

  Reutilización y retornabilidad: multiplicar el ciclo de vida 

Este 2023 arrancaba con la polémica ley antidesperdicio francesa (ley AGEC) que prohíbe las vajillas de un solo uso en los restaurantes, salvo para take away. Una ley que respalda los envases reutilizables y que levantó quejas de los restaurantes de comida rápida por la inversión que supone en vajillas lavables y lavavajillas.  

Sin embargo, los envases rellenables pueden convertirse en un reclamo de marketing y aprovechar el branding mediante descuentos.  

En España el RD Envases exige a los festivales u otros eventos que proporcionen vasos de varios usos al público (reutilizables o retornables) e incentiva la venta a granel en envases reutilizables. Algunos clubs de fútbol, como el Deportivo, prevé eliminar los vasos de un solo uso en un futuro.  

Son pasos tímidos que en los próximos años deberán acelerarse, ya que para 2030 todos los envases tendrán que ser reutilizables o reciclables, siempre que sea económicamente viable.  

Para que no haya dudas con cuáles son aptos para recarga, los envases sujetos a los sistemas de depósito, devolución y retorno tendrán marcarse con una etiqueta armonizada. Los envases reutilizables llevarán una etiqueta y un código QR u otro tipo de soporte digital.  

Frente a este optimismo con la reutilización, el Comité Económico y Social Europeo (CESE) advierte que el aumento de los envases retornables y la recarga tendrá un impacto medioambiental negativo. Lo justifican por las largas distancias de transporte que deben recorrerse, en comparación con la recogida y el reciclado locales. Asimismo, apuntan que el reacondicionamiento de los envases recargables aumenta el consumo de energía y las emisiones. 

A pie de calle, el principal obstáculo para el despegue de los envases reutilizables y/o retornables en el sector alimentario es que dejar que el usuario lleve su envase para rellenar plantea recelos higiénicos. Reacondicionarlo in situ sería una solución, pero añade un coste al establecimiento.  

También genera incertidumbre saber cuántos circuitos puede tener un envase recargable. El desarrollo de envases inteligentes para alimentos y un etiquetado ad hoc que registre cada nuevo circuito, podría resolver este problema advirtiendo de cuándo ha llegado el momento de reciclarlo. 

En Knauf Industries contamos con varias soluciones de uso alimentario reutilizables y retornables. Es el caso de toda la gama KOMEBAC®, en polipropileno expandido (EPP) y muy utilizada a nivel de la distribución alimentaria por sus propiedades isotérmicas, y la gama KARY® y MITSY®, fabricados en polipropileno (PP) o R’KAP®.  

Catalogo soluciones retornables última milla

Envases reciclables: reaprovechar los materiales  

Bruselas advierte que entre 2012 y 2020 aumentó el porcentaje de envases que no se reciclan. Lo achaca a varias causas:  

  • un aumento de la producción de envases para satisfacer una demanda creciente por el aumento del comercio online y el consumo on-the-go 
  • un diseño multimaterial que dificulta el reciclado 
  • ineficiencias en la gestión de los residuos reciclables (fallos en la recogida y separación, materiales de baja calidad…).  

Para evitar el impacto ambiental del packaging de alimentos, el futuro Reglamento exigirá a partir de 2030 que los envases cumplan con los criterios de un diseño que facilite el reciclado. A partir 2035 se reajustarán esos requisitos para garantizar que los envases reciclables sean también recogidos, separados y reciclados de forma suficiente y eficaz (‘reciclado a escala’).  

Para facilitar el depósito, los envases tendrán que llevar un etiquetado armonizado que indique los materiales que lo componen, así como en qué contenedor debe echarse. Este etiquetado también estará en los contenedores de residuos para facilitar su identificación.  

Todos nuestros envases alimentarios se fabrican en monomateriales de fácil reciclado, ya sea polipropileno para termoformados, poliestireno expandido (EPS), polipropileno expandido (EPP) o alguno de los materiales desarrollados por nuestros ingenieros, como CELOOPS® o R’KAP®.  

Envases con material reciclado: menos impuestos, más circulares 

 Los envases reciclados para alimentos presentan una menor huella de carbono y contribuyen a una economía circular. Además, están exentos del impuesto al plástico proporcionalmente a la cantidad de material reciclado que contengan.  

El uso de materiales reciclados en packaging alimentario ha sido uno de los temas más controvertidos por la necesidad de garantizar su inocuidad. Se solucionó con el Reglamento 2022/1616 que da cobertura a la utilización de plásticos procedentes del reciclaje químico posconsumo para el contacto con alimentos.  

En nuestro catálogo contamos con dos ejemplos claros: R’KAP®, una alternativa al polipropileno para termoformados, apta para pastaurización y para microondas, y CELOOPS®, una espuma expandida análoga al EPS. Además de ser una apuesta por la eco-innovación y la sostenibilidad, estos materiales están exentos del impuesto al plástico.  

Descubre más acerca de R’KAP® https://landing.knauf-industries.es/ficha-tecnica-rkap  

  El borrador del Reglamento sugiere incentivar el uso de plástico reciclado mediante la modulación de las tasas en concepto de responsabilidad ampliada del productor sobre la base del porcentaje de contenido reciclado del envase. Esta medida impositiva debe basarse en normas comunes relativas al cálculo y la verificación del contenido reciclado incluido en esos envases. 

Envases compostables, la opción biológica 

Los envases compostables y biodegradables de uso alimentario están regulados por el Reglamento 1935/2004. Se fabrican con polímeros biodegradables y compostables (PLA, PHA, almidón termoplástico…). Se aplican a bolsas compostables, envases alimentarios o elementos de catering, entre otros. También tiene aplicaciones agrícolas (como macetas flexibles o el film que recubre algunas producciones agrarias).  

Formación a la ciudadanía: el reto de los plásticos compostables 

Este tipo de plásticos tienen una mejor aceptación por parte de los ciudadanos que los ven menos ‘contaminantes’. Sin embargo, aún generan confusión entre los ciudadanos, que no tienen muy claro qué hay que hacer con ellos. 

Falta formación sobre dónde depositarlos 

Los envases biodegradables para productos frescos, en muchas ocasiones, se depositan en el contenedor equivocado. Si acaban en el contenedor amarillo o en el azul provocan una contaminación cruzada que dificulta el reciclado de otros materiales. En este caso, del plástico o el papel.  

Confusión entre compostable y biodegradable 

Los envases de plástico compostables requieren unas condiciones especiales para convertirse en abono. Si no se dan esas condiciones, se comportan como un plástico convencional y pueden tardar años en descomponerse. Abandonarlos en el campo o arrojarlos al mar creyendo que son biodegradables es un error.  

Es importante, y más en un país con mucha influencia agrícola, entender que no todos los plásticos compostables se biodegradan de esta forma (aunque algunos sí) por el hecho de llamarse compostables. Falta información y formación.  

Limitaciones técnicas 

Pese a su buen perfil en cuanto a huella de carbono, el packaging compostable en la industria alimentaria supone aún un pequeño porcentaje, lastrado, entre otros, por sus problemas de resistencia al calor en la mayoría de los casos. Por ese motivo, la industria debe trabajar con materiales más adecuados a sus productos, sin olvidarnos de la importancia del reciclaje y la circularidad.  

En la actualidad hay muchos proyectos de desarrollo de nuevos materiales compostables resistentes a altas temperaturas. Uno es el proyecto COMPOLIST de ITENE con el apoyo del IVACE a través de los fondos FEDER, para desarrollar envases rígidos y flexibles para packaging de IV y V gama.   

Es evidente que sigue siendo necesario hacer pedagogía desde instancias públicas para enseñar al ciudadano a diferenciarlos, separar correctamente y, en su caso, compostar en casa. La incorporación de un etiquetado específico sin duda contribuirá a orientar al ciudadano. 

La industria alimentaria ante el desafío de un packaging circular 

  Cada ciudadano europeo genera 177 kilos de residuos de envases al año, muchos de ellos destinados a uso alimentario y fabricados en plástico. Este material es la opción óptima para garantizar la seguridad alimentaria y reducir el desperdicio de alimentos.  

Sin embargo, su uso indiscriminado y una mala gestión de los residuos plásticos han generado un serio problema medioambiental. En la última década los residuos de envases han aumentado un 20%, en especial, los de un solo uso. De no implementar nuevas medidas, estos residuos aumentarían un 46% en 2030 y un 61% en 2040 respecto a 2018.  

La eco-innovación en la industria del envasado de alimentos tiene un papel fundamental en una economía circular. Una racionalización del tamaño de los envases, la incorporación de materiales circulares y el ecodiseño para favorecer el reciclado contribuirán a reducir los residuos de envases y las emisiones de CO2 asociadas.  

Más aún, la implementación de estrategias de packaging para marcas alimentarias con un afán de circularidad y las nuevas tecnologías de envases alimentarios más respetuosas con el medio ambiente poseen un enorme potencial como dinamizador de la economía europea.  

En la actualidad, la gestión de residuos de envases genera 370 billones de euros anuales en la UE. Pese al inevitable coste por la transición, dinamizar el reciclaje y el desarrollo de materiales compostables para envases alimentarios acelerará una economía europea más competitiva y circular.  

Este modelo circular podría generar 600.000 puestos de trabajo dentro de la UE en profesiones relacionadas con logística, mantenimiento de infraestructura para recogida, dispensación y recarga en el comercio minorista, así como en el diseño de embalajes y cadenas de suministro.

FAQ – Packaging Alimentario

¿Qué beneficios tiene usar envases reciclados en la industria alimentaria?

Los envases alimentarios de materiales reciclados presentan una menor huella de carbono, contribuyen a una economía circular. Además, están exentos del impuesto al plástico proporcionalmente a la cantidad de material reciclado que contengan.

¿Qué materiales se utilizan en los envases compostables?

Los envases compostables y biodegradables de uso alimentario, regulados por el Reglamento 1935/2004, son un complemento útil y necesario para la circularidad del packaging. Se fabrican con polímeros biodegradables y compostables: PLA, PHA, almidón termoplástico…

¿Cómo pueden las marcas alimentarias adoptar estrategias de packaging sostenible

La industria alimentaria tiene un papel fundamental en el avance hacia una economía circular, tanto por su peso en el PIB como por la cantidad de envases que genera. Una racionalización del tamaño de los envases, la incorporación de materiales circulares y el ecodiseño para favorecer el reciclado contribuirán a reducir los residuos de envases. 

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